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jueves, septiembre 16, 2010

Diario de un carterista (Parte 6)
Posteado por: MegadanX4
Creo q muchos no han leído la parte 5, lo q pasa es q hubo un problema de incongruencias en las fechas de publicación y el chiste es q se puso en una fecha anterior al post "Retraso en la parte 5"
Pero bueno, para los q no la leyeron, le pueden puchurrar AQUI y podrán leerla.

Como todos los jueves, aqui les dejo un nuevo capítulo de la saga

Pequeño Jimmy: ¿Qué acaso no era el martes cuando se estrenaba?
MegadanX4: Cállate!


Sin más, les dejo el capítulo final de la serie...

Pequeño Jimmy: ¿Ya no habrá más episodios? D:
MegadanX4: jaja, es choro, si habrá más :D


Capítulo 6: Ladrón que roba a ladrón

Lo vi en un mostrador, reluciente y elegante: Sony Ericsson Xperia... Yo sabía que no lo podía tener. Tanta magnificencia y lujo estaban fuera de mis posibilidades. X-p-e-r-i-a... el solo decir aquel nombre provocaba una fuerte emoción y excitación dentro de mi, no estaba seguro acerca de lo que representaba la palabra Xperia, la X podía ser por algo completamente nuevo y desconocido que solo podrías descubrir teniéndolo y descifrando los secretos que esconde su firmware, o tal vez se refiere a la experiencia única que implicaba poseer una obra maestra de la tecnología portatil. Me imaginaba las miles de cosas que podría hacer si lo tuviera en mis manos, sería mi primer celular con pantalla táctil, aquella dulce sensación de presionar un botón o una tecla sería reemplazada por el placer de deslizar mis dedos sobre la reluciente pantalla tactil.

No era la primera vez que fantaseaba de ese modo, me había sucedido en distintas ocasiones, por ejemplo, la primera vez que vi una Alienware: hermosa por fuera pero poderosa por dentro. Cosas como esa me hacían babear, y hablo en serio. Es una sensación indescriptible e incomparable, hay muchísimas cosas que a la gente le producen placer, pero creo que es dificil compararlas entre si.

Mientras mi mente soñaba despierta cosas maravillosas respecto al celular que no podía tener, una voz resaltó de entre todo el bullicio de las calles del centro de la ciudad.

—¿Qué buscabas amigo, un celular, accesorios, cambios? Pregunta, te damos precios...

La voz provenía de un hombre de unos 28 o tal vez hasta 30 años, usaba una playera tipo polo con rayas horizontales blancas y rojas y una gorra que no se por qué, tenía el logotipo de intel. Decidí acercarme a aquel tipo y preguntar. El individuo traía un catálogo en la mano con varios modelos de celulares, principalmente los más recientes y costosos. Entre ellos estaba, por supuesto, el Xperia.

Inocentemente pregunté el precio, creyendo que por algún extraño milagro podría llegar a comprarlo y saciar un poco mi deseo de gadgets, pero al escuchar aquel número de 4 cifras desapareció esa pequeña esperanza, pero pronto volvió al escucharlo decir "también lo tenemos en cambio, ¿qué teléfoono traes?"

Sin pensarlo, las palabras salieron de mi boca, fue una especie de reflejo involuntario, como cuando el médico golpea tu rodilla con el pequeño martillo de goma, simplemente fue una reacción incontrolable e inminente —Un W810— y eso fue todo lo que dije antes de poder reaccionar y darme cuenta de lo que acababa de decir.

— Pues mira, te cobraría $3,000 de diferencia, pero me lo tienes que traer con sus accesorios, caja y manual....— el tipo seguía hablando, pero dejé de ponerle atención cuando dijo 3 mil pesos, ¡era prácticamente un regalo! no podía dejar ir esa oportunidad, aún necesitaba el dinero, pero tenía esperanza de poder reunirlo rápidamente. Era casi como si ya lo tuviera en mi poder, un Xperia, mi gran sueño de teléfonía móvil.

Aquel individuo seguía hablando mientras yo imaginaba muchísimas cosas con mi nuevo celular y ponía cara de "te estoy poniendo toda mi atención". En eso se acercó otro individuo al cual ni siquiera presté atención.

—¿En cuánto tienes el Sony Ericsson W810? — Preguntó en tono curioso pero a la vez firme.
—Lo siento, amigo, ahorita no lo tenemos, si gustas darte una vuelta la semana entrante y te doy precio.
—OK, gracias — y se marchó sin decir nada más

El tipo del catálogo siguió hablando —¿Entonces qué, te animas? —Lo dijo de tal manera y con un tono de voz que podría haber convencido a cualquiera.
—No traigo el dinero ahorita— Le dije decepcionado — Pero podría pasar en la semana
—Muy bien, aquí te esperamos.

Dicho esto, comencé a caminar rumbo al metro y solo pensaba en dos cosas, de dónde sacaría el dinero y que es lo que haré con mi nuevo Xperia. Casi tropiezo con un bache al cruzar la calle y de algún modo, el bache me hizo despertar de mi pequeño letargo como si me hubiecen arrojado una cubetada de agua helada en la mañana.

Y tuve la idea de llamar a mis padres, comentarles lo sucedido, explicarles las ventajas del nuevo celular y cómo podía obtenerlo facilmente, probablemente no podría convencerlos, pero no perdía nada haciendo mi pequeña lucha. Llevé mi mano derecha al bolsillo de mi sudadera, pero solo encontré el boletito de papel reciclado que me dieron esa mañana al tomar el camión, entonces revisé la bolsa izquierda, pero mi pequeño celular tampoco estaba ahi.

Mi corazón comenzó a agitarse, sentí una gota de sudor en la nuca, metí mis manos a los bolsillos del pantalón esperando encontrar mi celular ahi, pero me llevé una terrible sorpresa. Comencé a desesperarme, volvía a revisar las bolsas de mi sudadera, los bolsillos delanteros y traseros del pantalón, y mi pequeño amigo no aparecía.

Por un segundo me sentí aturdido, pero traté de calmarme y empecé a repasar todo lo que había hecho ese día: recorrer tiendas de electrónica, ir a la tienda de videojuegos a la que siempre voy, ver los nuevos equipos celulares en aparador, preguntar por el Xperia...

¡Fue el tipo que pasó a preguntar!

Corrí de vuelta al lugar, pero no encontré ni al hombre del catálogo ni al culpable del robo de mi celular, busqué con la mirada por toda la avenida esperando encontrar a alguno de los dos y finalmente le pregunté al dueño del local que estaba frente a donde encontré al del catálogo.

—Lo siento, aqui no tenemos trabajadores que salgan a promocionar, de hecho está prohibido que hagan eso.

No podía creerlo, pregunté en varias tiendas y en todas tenía respuestas similares: "No tenemos promotores que salgan a la calle", "no mandamos a nadie a que promocione", "se supone que no se debe hacer eso, nos multan", "¿pasa algo malo?". Y al fin tuve una respuesta concreta: "no chavo, esos tipos son puros malandras que salen a robar a la gente, por eso solo debes comprar en locales establecidos. Si despues de hablar con el hombre que dices no traías tu celular mejor vete olvidando de él"

Sentí un fuerte nudo en la garganta y un vacío en el estómago. Lo perdí, mi teléfono tan querido y lo perdí debido a mi codicia, ni siquiera me preocupé por él, no me importaba cambiarlo, solo quería otro celular de última generación y ahora no tenía nada.

Fue el infeliz que se acercó a preguntar. ¡Estoy seguro de eso! era cómplice del tipo del catálogo. Debió meter su mano en mi sudadera y tomó mi celular. ¡Maldito! ¡lo odio! se aprovechó de mi ingenuidad y torpeza, en este momento debe estar riéndose de mi, pensando en lo facil que fue y recordando al imbécil que se dejó robar ese día.

Perdí mi novia y mi celular, ¡que semana tan horrible! Creo que lo del teléfono fue lo peor que pasó, creo que me duele más el hecho de que un carterista se haya llevado a mi amigo, creo que debería hacer lo mismo que él hizo, creo que debería tomar venganza, creo que debería recuperar lo que me quitaron, o por lo menos, conseguir algo igual o mejor, creo que debería seguir su ejemplo y tomar lo que quiero sin pedirlo antes...

2 comentarios:

  1. No manches, esta buena esta parte me latio mas que la 5ta, sigue asi y pues no deberias escribir despues de una cruda de 15 de septiembre.

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  2. La 5ta fue como un preambulo, lo bueno venía aqui XD

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